martes, 28 de abril de 2009

El arte de escribir: Una Carta

Por Natalia Grinschpun

Lo importante es descubrir el objeto de mi mensaje. Me acerco muchas veces, pero no llego a descubrirlo completamente.
Frases sueltas se arman en mi cabeza.
Palabras que te describen, que me describen, que nos describen. Que reflejan esa felicidad que se desborda por los ojos plagados de luz, de esa que si la miramos de cerca, logramos que nos acaricie, haciéndonos cosquillas en la panza.
Las palabras descriptivas te reproducen, te llevan al lado del otro, te acercan.
Y entonces, logro quedarme bien quieta, a sólo centímetros de tu rostro, pudiendo observar a la perfección cada detalle de tu ser.
Escrutándote de cerca, con esa mirada que examina con una turgencia desconocida, que te descoloca.
Pero todavía hay tanto por descubrir…
Sería capaz de mover la luna si logro deducir la emoción de tu asombro, esa que te parte al medio, y se deleita con los espirales infinitos escondidos en tus pensamientos.
Y así, lograr que la suavidad de tus ojos se extienda indefinidamente, destilando eso que yo siempre vi en vos, lo que termina siendo inherente a tu estilo.
Tenés luz, hermosa, anaranjada, cálida y protectora. Es abrasiva y a la vez discreta. Es única. No la escondas.
Te regalo toda parte de mi ser que ayude a “completar” el tuyo.
El sentimiento no es más que un mensajero de esa misma prueba.
La prueba de completarte

Espero poder descubrir el objeto de mi mensaje a tu lado.

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